El que llega temprano…
Parece más comprometido.
El que habla más
Parece tener más capacidad o talento.
El que entrega rápido
Parece más productivo.
Cuando como líder
No se examinan esos supuestos, se termina premiando estilo, no resultado. Y se construyen equipos que parecen seguros pero no necesariamente efectivos.
En este caso
No trata de cambiar fichas en el equipo, se trata de examinar el lente con el que se está mirando
Si se resta el valor al discurso que aparece cuando se asume que todos deben rendir igual, en el mismo tiempo, con los mismos recursos, ignorando diferencias de experiencia, contexto personal, carga cognitiva, o momento de vida del empleado, el resultado es que como líder se deja de gestionar la expectativa, y finalmente se gestiona al equipo como un todo, entendiendo el valor individual que cada quien aporta.


